Fuente: La Nación

La baja en el consumo de los hogares y las empresas provocó este año una caída real en la recaudación del impuesto sobre el valor agregado (IVA), pero los ingresos totales del Gobierno se vieron compensados por el tributo sobre la renta.

El IVA tuvo un decrecimiento real de 3,9% hasta setiembre pasado. A ese momento, los ingresos fueron de ¢1.554.177 millones, frente a los ¢1.617.034 millones del mismo periodo del 2021, según la elaboración propia con datos del Ministerio de Hacienda. El dato del año pasado, La Nación lo trajo a términos reales del 2022, para descontar el efecto inflacionario de los últimos 12 meses.

Las estadísticas de Hacienda, en los primeros nueve meses del año, registran ingresos tributarios totales de ¢4.604.772 millones, es decir, un incremento del 5%, frente a los ¢4.384.739 millones, del mismo periodo del 2021.

La merma registrada coincide con los registros y proyecciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de que el consumo pierde fuerza en el país. Para Nogui Acosta Jaén, ministro de Hacienda, la desaceleración económica tendrá los efectos más relevantes a nivel de recaudación en el 2023. Para este 2022 él prevé un balance positivo.

Reconoció que su preocupación es que, en el 2023, la situación de recaudación tributaria no estará clara y el superávit primario depende de los ingresos impositivos, y favorece el control de la deuda.

Para el economista José Luis Arce Durán la desaceleración de la demanda interna, producto del shock inflacionario y la política monetaria restrictiva, va a tener un impacto sobre la recaudación tributaria, pues una buena parte de ella grava el gasto de empresas y hogares.

Para el director de FCS | Análisis & Estrategia el efecto más relevante se registrará a finales de 2022 y primer semestre de 2023.

El consumo final de los hogares empezó a perder fuerza a mediados del año pasado. En el tercer trimestre del 2021, se llegó a una tasa de variación interanual del 10,82%. Pero en los cuatro siguientes trimestres empezó a desacelerarse hasta alcanzar el 3,5% en los meses de julio, agosto y setiembre de este año, según la información publicada en la web del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Al desagregar las compras de las familias, los datos muestran que el freno al consumo se puso en las compras ligadas a los combustibles, alimentos y bebidas. A esta categoría se le conoce como bienes no duraderos y, en el tercer trimestre de este año, reportaron una variación del 2,76%, pero al mismo periodo del 2021, era del 10,55%.

En la categoría de los bienes semiduraderos como ropa, calzado y aparatos eléctricos del hogar para los meses de julio a setiembre del 2022, el consumo de los hogares tuvo un crecimiento porcentual del 8,81%, lo cual implicó un freno frente al 16,43% en el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con los datos del BCCR.

“La desaceleración del consumo privado es congruente con el deterioro en la confianza de los consumidores. Los incrementos del tipo de cambio en el primer semestre y de las tasas de interés, el proceso inflacionario que ha experimentado el país (...) han reducido el ingreso disponible de los hogares”, sostuvo el Banco Central en su Informe de Política Monetaria.

Impacto en IVA

Al desglosar el tributo por origen se muestra que las compras de hogares y empresas, vinculadas al consumo interno, tuvieron una leve alza real del 2,9%, pues pasó de ¢972.728 millones, a setiembre del año pasado, a ¢1.001.835 millones, este 2022.

La contracción del IVA se explica, principalmente, por los productos adquiridos en el extranjero y recaudados por Aduanas. Hasta setiembre anterior, el ingreso fue de ¢552.342 millones, o sea, decreció 14,8% en términos reales con los ¢644.306 millones acumulados en los primeros nueve meses del año pasado, muestran los datos de Hacienda

El ministro de Hacienda consideró que el tributo cerrará el año con crecimiento nominal (sin descontar la inflación) porque debe sumarse el efecto de la eliminación de las tasas reducidas del IVA, como en construcción; y el consumo ligado al turismo.

“El pacto (en recaudación) no es tan directo. La gente no deja de consumir de manera importante de un momento a otro. Para este año la actividad económica se mantiene y veríamos el efecto hasta mediados del otro año”, afirmó Acosta.

Sin embargo, para el economista Daniel Ortiz Álvarez los consumidores son más cautelosos con sus compras porque los precios se incrementaron rápidamente, al igual que las tasas de interés, lo cual genera un deterioro en las expectativas, apuntó.

El director ejecutivo de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa) dijo que a nivel empresarial también ve una merma en la inversión y consumo, reflejo de la menor demanda de los clientes, lo cual también pasa factura a nivel impositivo.

La encuesta Retailers Golden Trends, elaborada por la empresa Kantar Worldpanel, determinó que el 54% de las familias costarricenses finalizan el mes con números rojos y han hecho un proceso de recorte de sus gastos.

Renta esencial

El impuesto sobre la renta es el tributo que sostiene la recaudación, mucho impulsado por la reforma fiscal del 2018, que aplicó una serie de cambios en el tributo como en el caso de la renta de capital, apuntó Nogui Acosta.

Este tributo generó, hasta setiembre pasado, ingresos por ¢1.852.637 millones lo cual significó un crecimiento, en términos reales, del 8% comparado con los ¢1.714.498 millones, en el mismo periodo del 2021, según los datos elaborados por este diario con información de Hacienda.

El director de FCS Capital destacó que renta muestra, hasta el momento, una resiliencia a la desaceleración de la actividad económica del país. Tal situación ocurre, apuntó, porque Tributación cuenta con mayores controles sobre los contribuyentes y por la forma en cómo se calculan los pagos parciales.

Sin embargo, subrayó que tarde o temprano las ganancias empresariales caerán y el tributo también se desacelerará.

En tanto, el director de Cefsa comentó que la alta inflación tiene un efecto en la facturación de las empresas por el ajuste de precios, pero no necesariamente porque estén vendiendo más, con lo cual también puede perder fuerza, como en el caso del IVA.