Fuente: La Repúbica

Sin importar si usted tiene una empresa o es asalariado, el impuesto a las transferencias financieras propuesto por el gobierno como parte del acuerdo con el FMI, tendrá efecto en sus finanzas.

Conocido también como Impuesto Tobin o Impuesto de Débito Bancario, su aplicación implica el cobro de una carga a todo retiro o transferencia bancaria.

Y es que por ser masivo, de fácil recaudación, –al no necesitar de una declaración– y de fácil identificación del evasor, es que el FMI suele recomendarlo.

La propuesta establece su aplicación de forma temporal por un periodo de cuatro años. Durante los dos primeros, se cobrará ¢30 por cada ¢10 mil de transacción y en los siguientes dos años, ¢20 por cada ¢10 mil.

Además, se aplicaría a todos los movimientos que haga de sus cuentas bancarias. Por ejemplo, si con su salario paga luz, agua, teléfono, realiza compras a través del mismo servicio bancario, le cobrarían por cada pago que realice.

También impactará al sector empresarial, pues deberá sumar este tributo al pago de proveedores, depósito del salario y demás transacciones bancarias.

Un restaurante lo pagará si cancela el arroz, los frijoles, la carne, las verduras por transferencia, lo que afectaría al consumidor final pues el aumento en los costos de operación lo trasladaría al precio de los alimentos que vende.

“Causa preocupación y provocaría exclusión financiera”, advierte Annabelle Ortega, directora ejecutiva de la Cámara de Bancos.

Venezuela, México, Colombia y Brasil son algunos países que lo tienen implementado de forma fija, con un cargo entre un 0,25% y un 3%, aunque en un principio se habían aprobado temporalmente en algunos casos.

“Hay casos de que los bancos cargan spreads de tasas de interés más alta para recuperar la rentabilidad esto desestimula la inversión y el ahorro. Algunos estudios informales señalan que crean un efecto inflacionario del 2% al 3%”, mencionó Marco Vargas, contador de Vargas, Vargas & Asociados.

A su vez, se advierte que el impuesto va en contra de las recomendaciones del Banco Mundial en cuanto a que el uso de tarjetas de crédito o débito, reduce el costo asociado al uso de efectivo en casi un 50% y se convierte en un mecanismo que facilita la inclusión financiera.

En esa misma línea, la Cepal sugiere que, en caso de aprobarse, debe ser a una tasa baja para no desincentivar al consumo, aplicarse solo a los retiros no a los depósitos, tener claro cuál será el fin de esos recursos y establecer un grupo de excepciones a ciertas transacciones.

Contraproducente

Estas serían las consecuencias negativas del tributo, según la Asociación Bancaria Costarricense:

  Desincentiva el ahorro y la bancarización al motivar a las personas a usar dinero efectivo
  Con el tiempo las personas y empresas aprenden a eludir el pago del impuesto
  El aumento del efectivo circulante pone en riesgo a la ciudadanía frente a los delincuentes
  Genera fuga de capitales a cuentas en el extranjero (offshore)
  Fomenta el sector informal, lo que perjudicará también a la Caja
  Podría tener un impacto en cascada sobre los costos de producción y precios al consumidor final