Por: Licda. Ana Isabel Borbón, especialista en Derecho Laboral/
Actualidad Tributaria

La “nueva normalidad” ha tocado los contratos laborales desde marzo, cuando se anunciaron las medidas de cierre en la mayoría de industrias no esenciales de país. Muchas de las medidas no eran posibles en la legislación laboral costarricense antes de la pandemia, pero se han dado por fuerza mayor.

La suspención temporal de contratos es una de esas medidas, herramienta que la administración ha puesto a la orden de los patronos con el fin de evitar despidos masivos debido al cierre de operaciones.

Recientemente las autoridades hicieron una nueva modificación al Reglamento para el Procedimiento de Suspensión Temporal de Contratos de Trabajo, casos relacionados con los incisos a y b del artículo 74 del Código de Trabajo, dicho reglamento establece el procedimiento para suspender, de manera temporal, los contratos de sus trabajadores, cuando su actividad comercial se vea directamente afectada por las medidas oficiales de atención de la pandemia.

A estos cambios se sumó la adición de los artículos 2 Bis y 5 Bis y la creación del artículo 5 TER; el primero permite al patrono mediante un formulario electrónico solicitar la suspensión temporal cuando las medidas sanitarias le impiden por completo realizar su actividad económica. El segundo, autoriza al patrono a reanudar o levantar temporalmente la suspensión de los contratos aún y cuando no haya sido aprobada dicha suspensión, si de forma temporal o por períodos cortos puede reanudar su actividad económica ya sea por días o semanas continuas, si las medidas sanitarias así lo permiten; y el tercer artículo finalmente establece el procedimiento para tramitar la reanudación temporal. Importante es que cualquiera de las anteriores, se gestiona en línea y que necesariamente requieren la comunicación al Ministerio de Trabajo, para su conocimiento.

Pero gracias a estos cambios, también han surgido muchas consultas acerca de su ejecución, como lo relativo a los trabajadores suspendidos y su posibilidad de optar por actividades remuneradas temporales, mientras se establece la normalidad.

Entendamos que mientras el patrono no haya rescindido el contrato, el empleado sigue ligado a la empresa, esto con los derechos y deberes que conlleva. Así las cosas, podríamos decir que el empleado está en la obligación de informar a su patrono, cualquier

modificación a su actividad para que éste sepa si va estar o no disponible para retomar el contrato de manera temporal por los días que la actividad comercial sea permitida por las autoridades.

El patrono entonces debería poder informar con una antelación de al menos 48 horas según indica la reforma, si se va a necesitar que el trabajador se encuentre disponible para alguna fecha en particular, esto sin que implique que el puesto del trabajador corra riesgo.

Con todos estos cambios los patronos y trabajadores deben estar atentos a la forma en que se apliquen o puedan aplicarse, ya que surjen muchísimas dudas conforme pasa el tiempo y se ejecutan las medidas. Lo mejor es, ante la duda, preguntar a un especialista