Fuente: CR Hoy

A nivel de los países de Latinoamérica y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Costa Rica dio el año pasado el cuarto estímulo de apoyo fiscal más bajo entre todas las naciones.

Así, mientras el país apenas destinaba apenas el equivalente a un 1,2% de su Producto Interno Bruto (PIB) como apoyo fiscal para atender la pandemia en inversiones no ligadas a la salud, otras naciones de Latinoamérica como Perú destinaban más de un 6%, Chile y Brasil más de un 7% y naciones de la OCDE con las cuales ahora se compara a Costa Rica más de un 10%, como por ejemplo, Austria, Grecia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos.

Estos son recursos adicionales a los que utilizaron los países estrictamente para la salud, en programas de apoyo económico, productivo, crediticio o social que a final de cuentas buscaban tener alguna incidencia en mantener el empleo.

Ciertamente, la estrecha situación de las finanzas del país impidió a las autoridades dar un apoyo más robusto y esto pudo haber incidido directamente en que las cifras del desempleo empeoraran tanto, según mencionó el presidente del Banco Central Rodrigo Cubero durante la presentación del Informe de Política Monetaria.

De hecho, el propio informe atiende este punto, sin dejar de lado que ya el país venía arrastrando un problema estructural en el desempleo que pudo agravar la situación:

La imposibilidad de Costa Rica de destinar más recursos a políticas de retención de empleos puede explicar en algún grado el incremento observado en la tasa de desempleo durante el 2020. No obstante, debe señalarse que el país presentaba cifras de desempleo históricamente altas desde antes de la pandemia debido a problemas estructurales… En el caso de Costa Rica, se observa que en enero y febrero del 2020 ya se registraba un desvío positivo de alrededor de 2 p.p. en el desempleo respecto a sus niveles históricos, mientras que para los países de la OCDE el desempleo a principios del 2020 se encontraba por debajo de sus niveles históricos. En ambos casos la recuperación ha sido lenta, y a febrero del 2021 tanto Costa Rica como las economías de la OCDE muestran tasas de desempleo superiores a sus niveles prepandemia. Sin embargo, tanto los niveles de desempleo previos al choque como la magnitud de la respuesta de política parecieran incidir negativamente en el caso de Costa Rica.

Para comprobarlo, CRHoy tomó una muestra de naciones de Latinoamérica y algunos representativos de la OCDE para comparar los niveles de desempleo previos a la pandemia respecto a los del final del 2020, y determinar si su incremento coincide con menores estímulos fiscales.

Se sacó la diferencia en puntos porcentuales del desempleo al cierre de cada año y se obtuvo que – de los países seleccionados- Panamá, Noruega y Costa Rica aparecen de primeros con variaciones en el desempleo de entre 7,5 y 11,5 puntos porcentuales.

La inversión de apoyo fiscal no ligada a la salud en Panamá también fue baja, relativamente similar a la de Costa Rica con un 1,7% del PIB. En Noruega fue de un 3,8% del PIB.

Entre tanto, en los países donde hubo un menor disparo del desempleo se encuentran Suiza, Alemania, Honduras y Reino Unido. Dinamarca incluso reportó un aumento del empleo.

En Suiza el apoyo fiscal no ligado a la salud ascendió a un 7,2%, en Alemania a un 9,8%, en el Reino Unido de un 8,7% y en Dinamarca de un 5,1%.

La excepción fue Honduras que al igual que Costa Rica hizo una inversión modesta de apenas un 1,4% del PIB.

En Costa Rica el golpe por el desempleo se ha ensañado contra ciertos sectores específicos.

Los datos más recientes revelados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) comprueban que la población de 60 años o más ha sido en donde más personas han dejado de estar ocupadas entre el primer trimestre de 2020 respecto al mismo periodo de este año, con una caída del 24%.

Le siguen las personas más jóvenes, menores de 24 años con casi un -18%.

Por nivel educativo la principal afectación es en las personas con tan solo primaria completa -(12%), seguido de aquellos con secundaria incompleta.

Al analizar estos datos de afectación, Luis Vargas, economista del colegio de Ciencias Económicas, dijo que el problema estructural se viene arrastrando desde antes de la pandemia y es allí donde se tienen que proponer medidas que ayuden a reducir elevadas tasas de desempleo.

Mencionó por ejemplo que si bien en el país se ha mencionado la necesidad de reducir las cargas sociales para atraer trabajadores informales a la formalidad, al final de cuentas “hace falta contenido”, en el sentido de que no se habla de cuál será el plan para compensar esa pérdida para al seguridad social.

“El punto aquí es que hace falta esa precisión”, dijo, al aceptar que hace falta una política más clara para generar empleos en el país.

“Nos ha faltado estrategia para llegar con una propuesta sólida y contundente”, cuestionó.