Fuente: Semanario Universidad

La región de Centroamérica y República Dominicana registró una inflación interanual de 9,52% en julio —superior al 4,70% observado doce meses atrás— y si bien en todos los países la inflación interanual a ese mes creció, Costa Rica tuvo el mayor aumento.

Así, las cifras oficiales recogidas de cada país por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), indican que, a julio del presente año, la inflación fue de 11,48% en Costa Rica, 11,46% en Nicaragua, 10,86% en Honduras, 9,43% en República Dominicana, 8,36% en Guatemala, 7,42% en El Salvador y 5,2% en Panamá.

Esta misma fuente indica que los rubros de Transporte, Alimentos y Vivienda son los que tienen un mayor peso en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de cada nación y, por tanto, también en la inflación regional (ver los gráficos).

Por su parte, el último Comentario sobre la Economía Nacional del Banco Central de Costa Rica (BCCR) insiste en que la alta inflación se origina en los costos externos, es decir, que se trata de un fenómeno importado, el cual se debe a la persistencia de las interrupciones en las cadenas globales de suministros causada por la pandemia de Covid-19 y por la invasión rusa en Ucrania, que encarecen los precios de las materias primas, en especial de los combustibles y de los alimentos.

De hecho, durante los dos años más graves de la crisis sanitaria, a diferencia de la situación actual, nuestro país mantuvo una inflación por debajo del rango de tolerancia de la meta de largo plazo (3% ± 1 punto porcentual) establecida por el BCCR, mientras que países como Guatemala y República Dominicana, cuyos rangos meta son más altos que el Costa Rica, tuvieron inflaciones un poco más elevadas. Sin embargo, actualmente, esa situación cambió.

Si la inflación alta que afecta la reactivación económica postpandemia en Costa Rica y en la región se origina en el exterior y si ningún país de Centroamérica y el Caribe produce petróleo ¿por qué la inflación costarricense es ahora la más alta de la región? ¿Es excesivamente bajo el rango meta de inflación de largo plazo del BCCR de modo que puede afirmarse que existe una relación de influencia entre la inflación que registra un país y su rango meta de largo plazo?

Sobre estos temas buscamos la opinión de los economistas Rodrigo Cubero, ex presidente del (BCCR) y Ronulfo Jiménez, consultor. Para Cubero, el rango meta de inflación de Costa Rica “está bien fijado, con base en lo que ha sido la inflación promedio de mediano y largo plazo de nuestros socios comerciales”.

“De hecho, en los últimos diez años ha tendido hacia la baja. Me refiero al promedio, pues ya sabemos que recientemente la inflación se ha disparado para casi todos los países del mundo. La inflación promedio ha tendido hacia la baja y no hay razón fundamental para revisar el rango meta hacia el alza”, agregó.

Por el contrario, consideró que cuando el país logre un nuevo equilibrio “es posible que la inflación vuelva a estar en línea con la de nuestros socios comerciales y si hubiera que hacer alguna revisión, probablemente sería hacia la baja, pero eso lo dictará lo que sea el rango meta de inflación de nuestros socios comerciales. El rango meta no está fijado arbitrariamente, sino con base en ese parámetro”, enfatizó.

Además, el exfuncionario resaltó que “revisarlo en este momento haría que se pierda la credibilidad del BCCR, de su compromiso de mantener una inflación baja y estable en el mediano plazo”.

“Si, cuando la inflación empieza a subir, se ajusta la meta hacia arriba, eso implicaría que cambia la meta según cambian las circunstancias y se generaría un des anclaje de las expectativas inflacionarias. Sería completamente contraproducente revisar la meta de inflación, particularmente en este momento”, añadió.

Al analizar por qué la inflación de Costa Rica es ahora superior a la del resto de los países de la región, Cubero resaltó tres factores. “El primero y el más importante es la variación en el tipo de cambio”, dijo. Entre junio del año pasado y el mismo mes del presente, el tipo de cambio se depreció en nuestro país en 11,8%, “porque ese incremento toma un cierto tiempo en trasladarse a los precios”.

“Suponiendo que, de un modo rápido, tome un mes en trasladarse al precio final de los consumidores, la tasa de variación a junio nos podría dar un dato de cuánta presión está ejerciendo ese factor en la inflación a julio. De allí para atrás, siempre hay un rezago en ese ajuste”, añadió.

La depreciación del tipo de cambio a junio “indudablemente alimenta fuertemente la inflación en un país tan abierto al comercio exterior como es el nuestro” dijo Cubero.

En contraste, recordó los casos de El Salvador y Panamá, países que adoptaron el dólar estadounidense como su moneda oficial, por lo cual, allí “el tipo de cambio, en realidad está fijo”.

“En Guatemala el tipo de cambio estuvo básicamente constante, no varió en este período de un año; en Honduras y Nicaragua más bien se apreció ligeramente y solo en el caso de República Dominicana se observó una depreciación de un 4,9%, mucho más acotada que la del caso costarricense. Entonces, el factor cambiario es fundamental”, recalcó.

Canastas y subsidios

Un segundo factor que impulsa la inflación más rápidamente en los últimos meses en Costa Rica, según Cubero, es que “el transporte es uno de los componentes más importantes del IPC en contribuir al aumento de la inflación, es el que registra la tasa de variación más alta de todos los componentes y pesa mucho más en el IPC de Costa Rica que en el de los otros países”. Así, en Costa Rica ese componente del IPC pesa un 18%, versus un 12% en el caso de El Salvador, un 10% en el caso de Guatemala y un 9% en el caso de Honduras (ver el gráfico).

En tercer lugar, para Cubero también ha habido en otros países de Centroamérica políticas de subsidios a los precios que no se dan en Costa Rica. “Estas políticas han sido particularmente fuertes en el caso de Panamá, por ejemplo. Como respuesta de las autoridades a las recientes olas de descontento social, se dieron varias medidas para subsidiar la gasolina, la electricidad y muchos productos de la canasta básica”, detalló.

“Pero también hemos visto ese tipo de políticas de subsidio a los precios en otros países de la región, con lo cual se ha logrado contener de alguna forma artificialmente el impacto de las presiones externas sobre la inflación de esos países. Ese no ha sido el caso de Costa Rica”, agregó.

Al hacer el balance de todos estos factores, Cubero enfatizó que “el más importante es el de la variación cambiaria, no solo en términos cuantitativos, sino también porque, al haberse generado tanta presión sobre el tipo de cambio, particularmente a partir de la invasión de Rusia a Ucrania y sobre todo alrededor de la tercera semana de mayo, la percepción de que esos ajustes en el tipo de cambio podían revertirse y ser absorbidos temporalmente por los productores y los intermediarios, fue reduciéndose y, en consecuencia, el traspaso de los aumentos en el tipo de cambio a los precios al consumidor se aceleró, particularmente en estos últimos meses”.

“Entonces, ese factor pesa mucho por su variación cuantitativa, pero también porque estos incrementos fuertes, particularmente a partir de la última semana de mayo y hasta la última de junio, pueden haber aumentado el efecto traspaso hacia los precios al consumidor”, agregó.

Por último, con respecto a la pregunta de si existe una relación de influencia entre el rango meta de inflación que establece un banco central y la inflación observada en un país, su respuesta fue que “sí, claramente sí, en la medida en que el banco central tenga un compromiso firme y serio con la meta de inflación que se ha trazado”.

“En el mediano plazo, uno esperaría ver que la inflación tienda a ser más baja en los países que tienen rangos meta de más bajos que en aquellos que los tienen más altos, porque el banco central ciertamente ajustará su política monetaria para tratar de mantener la inflación en el mediano plazo dentro de ese rango meta”, acotó. Pero, de la respuesta anterior, Cubero enfatizó en la idea de observar la inflación en el mediano plazo.

“Enfatizo el mediano plazo, porque el banco central no puede evitar la que inflación se desvíe hacia arriba o hacia abajo del rango meta en el corto plazo por factores externos, por factores exógenos a la política monetaria, pero en el mediano plazo, el banco central ajustará el instrumental de política monetaria y, particularmente en los países con rangos meta, la tasa de interés de Política Monetaria, para que la inflación tienda a ubicarse dentro del rango meta. Y si este es más alto o más bajo, la inflación observada en el mediano plazo tendería a ser más alta o más baja, respectivamente”, concluyó.

Canastas y fijaciones de precios

Por su parte, Jiménez coincidió con Cubero en cuanto a que es mejor que los países mantengan metas de inflación bajas.

“La inflación es un impuesto muy regresivo, que afecta a las personas de menores ingresos, a la gente que manda más dinero en efectivo o liquidez al exterior, de forma tal que sí es importante que la meta se mantenga, teniendo presente que son metas a largo plazo, porque la inflación es un fenómeno de largo plazo y, entonces, no necesariamente hay que regresar a la meta de forma inmediata, porque también ese regreso tiene costos”, opinó.

Sobre las diferencias de inflación entre países en la región, Jiménez consideró que se debe a tres causas. “La primera es que la inflación que estamos viendo en nuestros países tiene, en parte, un origen importado, por los choques externos que están sufriendo nuestras economías, pero también pueden tener un componente local”, dijo.

Recordó que “en general, durante la pandemia, hubo la tendencia a tener políticas monetarias menos restrictivas, más expansivas, para reducir los efectos de la crisis, de forma tal que allí pueden existir diferencias en los países, dependiendo del componente local que cada país tuvo en el pasado”. Jiménez agregó que, si bien “ahora los países están en marcha atrás de esa política monetaria expansiva, sí podemos estar teniendo efectos de políticas monetarias expansivas del pasado”.

En segundo lugar, el economista dijo que “si bien el golpe de los precios internacionales es igual, la forma en que impacta en los países puede ser diferente, pues pueden ser países que tienen mayor integración a la economía mundial que otros”.

Puso como ejemplo el caso extremo de “un país que no tuviera ninguna vinculación con el exterior. El impacto sería cero y a medida que los países estén más incorporados a la economía internacional, este impacto es más fuerte. Yo creo que allí pueden surgir diferencias”, añadió.

Jiménez agregó que la tercera explicación de las diferencias en la inflación entre los países de la región es que “las canastas que se usan para medir los índices de precios de los consumidores, son diferentes, porque la estructura de consumo de la familia típica guatemalteca es diferentes a la de la familia panameña o a la costarricense, de forma tal de que las ponderaciones que tienen los bienes son también diferentes”.

Finalmente, Jiménez añadió que una cuarta línea de interpretación a explorar son las fijaciones de precios. “En la medida que hay fijaciones de precios, especialmente en los servicios públicos, donde los criterios de los países pueden ser diferentes o la velocidad con que se hacen los ajustes de precios pueden ser diferentes”, los resultados inflacionarios también serán distintos, concluyó.