Fuente: La Nación / Columna Clave Fiscal

Esta semana Estados Unidos estaría aprobando una importante reforma fiscal, la “Tax cuts and Jobs Act” o “Ley de Recortes de Impuestos y generación de empleo”. Es un cambio fundamental donde coinciden el Presidente Trump y los Republicanos, largamente anunciada y de incidencia política para este partido

El objetivo anunciado por sus proponentes es estimular la inversión y crear empleos reduciendo a la vez la complejidad del sistema permitiendo que las empresas y familias, especialmente las de clase media, tengan más dinero para gastar, al reducírseles los impuestos. Quienes se oponen, consideran que luego del año 2025, el peso de los ajustes caería precisamente sobre la clase media. La reforma incluye cambios importantes al “Obamacare”, la ley de seguridad social de la anterior administración.

La reforma reacomoda cargas existentes, reduce tarifas y escalas de contribución. Se estima que la reducción en ingresos por impuestos sería de $1.5 trillones. Reduce de 35 a 21 la alícuota del impuesto de renta a las empresas y de 39.6 a 37 para las personas físicas a quienes les crea un impuesto mínimo alternativo y cambia a un sistema de renta territorial similar al de Costa Rica, que gravaría solo los ingresos generados en territorio de EEUU y no los que sus empresas generen fuera.

La gran pregunta que debemos hacernos es si efectivamente estos cambios impactarán o no las decisiones de inversión fuera de Estados Unidos en general y en particular, en Costa Rica, receptora indudable de inversión extranjera directa.

La cuestión es si la carga impositiva es el único factor que determina que una empresa invierta en un país o en otro. La experiencia enseña que son otros factores los que determinan la elección y si bien los impuestos cuentan, no parece que esta reforma sea suficiente para generar una salida masiva de empresas. Luego, es probable que en el corto plazo las familias estadounidenses gastarán más y quizá se animen a comprar más afuera y a viajar, lo cual es sin duda positivo para nosotros. Serán otros factores ( inseguridad, infraestructura, inestabilidad política, costo de operar aquí ) los que definan quién se queda y quién se va , pero dependerá más de nosotros que de los movimientos políticos del Presidente Trump.