Fuente: La Nación

El presidente de la República, Rodrigo Chaves, convocó a sesiones del Congreso un proyecto de ley que aumentaría en ¢60.000 millones al año la recaudación del impuesto a la propiedad de los vehículos que se cobra en el marchamo. Se trata de un plan presentado en el 2021 por los entonces diputados Yorleny León (hoy presidenta del IMAS) y Gustavo Viales, del Partido Liberación Nacional (PLN).

La reforma modificaría el cobro del marchamo en tres sentidos. El primero es que cambiaría la forma en que Hacienda calcula y actualiza el valor fiscal de cada automotor, es decir, el monto sobre el cual se cobra el impuesto.

El segundo aspecto es que modificaría la fórmula de cálculo del tributo.

Según la justificación del proyecto, estos dos ajustes aumentarían el impuesto para los vehículos particulares más nuevos y lo reduciría para los más viejos. Conforme más moderno sea el auto, mayor será el incremento.

De hecho, de los ¢60.000 millones adicionales que generaría el proyecto por año (aproximadamente un 32,6% más de la recaudación regular), ¢48.000 millones provendrían del ajuste a los dueños de carros particulares. Les seguirían los propietarios de camiones y motocicletas (con ¢4.700 millones y ¢3.600 millones, respectivamente).

Para el dueño de un automóvil valorado en ¢18 millones, el impuesto del 2022 habría subido de ¢596.000 a ¢626.600, explica el proyecto. En el caso de uno de ¢7,5 millones, habría bajado de ¢228.500 a ¢206.600.

No obstante, hay que tomar en cuenta que, con esta reforma, el valor del bien a la vez podría variar, lo que tendría otro efecto sobre el impuesto.

En tercer lugar, el proyecto eliminaría las tasas preferenciales que hoy pagan los propietarios de motocicletas, autobuses, taxis y camiones de carga. Ya no pagarían un monto fijo, sino uno que dependa del valor del bien.

En el caso de las motocicletas, pagan por cilindrada y el monto máximo a cancelar será de ¢15.000. El dueño de una motocicleta de ¢15,1 millones pasaría de pagar ¢12.000 de impuesto a ¢282.660, explica el proyecto.

En diciembre, al presentar el plan, Yorleny León alegó que desde 1988 no hay una reforma de peso al impuesto de propiedad de vehículos. “Han transcurrido 30 años sin un mecanismo de indexación que permita mantener actualizado ese impuesto. El proyecto le daría un carácter de progresividad”, dijo.

Precisamente, en diciembre el Ministerio de Hacienda tenía previsto recaudar ¢184.000 millones por el impuesto a la propiedad de vehículos, el cual representa un 66,4% de los rubros que componen el marchamo, que en total generaría ¢279.000 millones. El restante 20,42% es por Seguro Obligatorio Automotor (SOA) y el 13% se reparte entre el Consejo de Seguridad Vial (Cosevi), Consejo de Transporte Público (CPT) e impuestos menores.

El cambio en el valor fiscal

Según la argumentación del proyecto, hoy Hacienda valora los autos más modernos en un precio menor al del mercado. El plan aduce que la fórmula actual provoca que, en cinco años, el valor fiscal de un vehículo se reduzca hasta en un 40% en comparación con el valor del mercado.

Hoy, la Administración Tributaria define la depreciación de los vehículos con base en el índice de precios al consumidor (IPC), una depreciación fija del 10% anual y una eventual variación de la carga tributaria en la importación de vehículos.

Con la propuesta convocada por Chaves, la depreciación fija del 10% se eliminaría y se establecería una tabla que contenga los porcentajes a aplicar por tramos anuales según la antigüedad del vehículo, siendo mayores para los modelos recientes y disminuyendo con el transcurso de los años.

La nueva lista de valores se actualizaría con base en el “IPC de adquisición de vehículos” que define el INEC y la depreciación determinada por Tributación.

El valor que dicho cálculo arroje se promediaría entre el valor de los últimos cinco años, se ajustaría a la inflación y se obtendría el nuevo valor de referencia. Sobre esta última cifra, se cobraría el impuesto a la propiedad en el marchamo.

Por otra parte, los vehículos cuyo modelo es el año de importación (un auto último modelo), ingresarían a la base con el valor de mercado que determine la Administración Tributaria, y sería hasta el siguiente año que se les aplicaría el índice de valuación.

El proyecto también adelantaría de enero a diciembre la actualización de los valores fiscales que hace Hacienda, lo que permitiría calcular los marchamos con los nuevos precios.
Cálculo del impuesto

Una vez establecidos los nuevos valores de referencia, se procedería a calcular el impuesto con una nueva tabla escalonada similar a la del impuesto de renta, tal como ocurre hoy, pero con nuevos valores.

La diferencia es que cambian las escalas y los porcentajes de cobro para cada una.

Por ejemplo, la tabla actual establece tasas que oscilan entre 1,2% y 3,5%, las cuales avanzan conforme mayor es el valor del bien. El porcentaje más alto se cobra sobre el excedente a partir de los ¢3.860.000.

La nueva tabla fijaría porcentajes entre 0,5% y 4% y la tasa máxima se cobraría a partir de los ¢5.690.000.

Motocicletas

El plan incluye modificaciones al pago del marchamo de las motocicletas, pues hoy sus dueños pagan un máximo de ¢15.000 por impuesto a la propiedad, aunque algunas valgan más que un carro.

De esta forma, se establecería una nueva tabla escalonada de acuerdo con el valor de mercado, con un mecanismo similar al utilizado para los vehículos particulares.

Según la exposición de motivos del proyecto, lo que se busca es mayor equidad, ya que una motocicleta modelo 2021, marca Ducati de 1.100 centímetros cúbicos, tiene un valor de Hacienda de ¢15.100.000, pero actualmente paga un impuesto de ¢12.000, monto que aumentaría a ¢282.660 con la propuesta.

En cambio, un vehículo con un valor igual al de la anterior motocicleta actualmente paga ¢494.530 y con la nueva fórmula el auto pasaría a pagar ¢510.600.

Reforma a taxi, buses y carga pesada

Actualmente los taxis pagan un impuesto de ¢8.000 al año; la propuesta para estos vehículos es que paguen impuesto de ¢25.000 por año.

Por otra parte, los vehículos con placa para transporte de pasajeros, tipo microbuses, busetas y autobuses tienen hoy un impuesto de ¢8.000 al año, pero con la reforma los microbuses pasarían a cancelar ¢25.000, las busetas ¢50.000 y los autobuses ¢75.000.

Mientras, los camiones con carga superior a cuatro toneladas, pero menor a ocho, pasarán de ¢8.000 a ¢25.000; los de más de ocho toneladas, pero menos de 20, su impuesto pasaría a ¢50.000 y, por último, ¢75.000 los que tengan capacidad superior a 20 toneladas.

La propuesta también incorpora el cobro del impuesto a la propiedad a la maquinaria autopropulsada y los equipos especiales, al considerar que son propiedades que resguardan riqueza.

Para el caso de los autos particulares de “interés histórico”, que debido a su antigüedad poseen un valor fiscal muy bajo y por ello su pago en este impuesto es mínimo, se crearía un monto con un mecanismo de indexación.