Fuente: La Prensa Libre

El sistema de impuestos sobre el trabajo de Costa Rica dificulta significativamente la participación en el mercado de trabajo formal, especialmente para trabajadores poco calificados y jóvenes, según el informe “Estudios de la OCDE sobre el Mercado Laboral y las Políticas Sociales”, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La tasa impositiva de la nómina de seguro social total es de 36,5%, muy por encima del promedio de la organización (27,2%). Las cargas patronales son especialmente altas (26,33%) haciendo con que los costos laborales no salariales en Costa Rica sean más altos que la mayoría de los países de la OCDE y casi 9 puntos porcentuales por encima del promedio de la organización.

Una tasa tan alta hace subir el costo del empleo formal, haciendo más atractivo contratar o trabajar informalmente. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países de la OCDE, una de las razones de las altas cargas sociales es que Costa Rica las utiliza como impuestos a la nómina (es decir, impuestos pagados por patronos que no dan derecho a prestaciones sociales). Más de un tercio de las contribuciones patronales se destinan a financiar programas no contributivos de lucha contra la pobreza, capacitación e incluso la capitalización de un banco público, el Banco Popular y de Desarrollo Comunal.

Impuestos subutilizados

La principal crítica de la OCDE es que mientras que los ingresos de políticas sociales dependen excesivamente de las cotizaciones sociales, otras fuentes de impuestos (por ejemplo el IVA y el impuesto sobre la renta) están subutilizados con una base fiscal reducida y tasas impositivas bajas.

La organización cree que el financiamiento de los programas sociales no contributivos y de atención médica deberían pasar gradualmente de las contribuciones del Seguro Social a otras fuentes más progresivas o producir menos distorsiones en el mercado laboral.

Las contribuciones sociales son un problema particular en el contexto del trabajo a tiempo parcial. No existe régimen de contribución social para trabajadores a medio tiempo y la base mínima contributiva es la misma independientemente de los niveles de ganancia y horas de trabajo. Los trabajadores de medio tiempo pueden por lo tanto estar sujetos a cargas de contribución extremadamente altas relativas a sus ganancias.

Además de las altas tasas de contribución social, la base mínima contributiva fija desalienta la formalización de pequeñas empresas, así como para mujeres y jóvenes, que desproporcionadamente trabajan a tiempo parcial.

“De hecho, la base mínima contributiva ha estado aumentando en años recientes para apoyar la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones. Desde el 2014, la base mínima contributiva se estableció como un porcentaje del salario mínimo, aumentando con el tiempo y para llegar al 100% del salario mínimo para octubre del 2019”, señala el informe.

El aumento de la base mínima contributiva sin reforzar el cumplimiento de la legislación sobre el salario mínimo y sin permitir que la base mínima contributiva varíe con las horas de trabajo reduciría aún más los incentivos para el empleo formal, con consecuencias adversas tanto para los trabajadores como para las finanzas públicas.

Para los expertos de la OCDE; el gobierno de Costa Rica podría considerar la posibilidad de abordar el efecto distorsionador de la base mínima contributiva, ya sea eliminándolo o introduciendo una base de cotización mínima por hora para los trabajadores a tiempo parcial.