Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) Durante el 2020 el Impuesto Único a los Combustibles le generó al Ministerio de Hacienda ingresos por ¢436.394 millones; de esa totalidad, solamente ¢160.200 millones terminaron financiando la conservación, mantenimiento rutinario, mejoramiento y rehabilitación de las carreteras del país.

El monto para vías se dividió en dos partidas, ¢74.446 millones para el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) y ¢85.774 millones distribuido en las 81 Municipalidades del país para atender la red cantonal vial.

Eso quiere decir que, de cada ¢100 que usted pagó de impuesto a los combustibles, solo ¢37 se reinviertieron en obras viales, mientras que el resto quedó distribuido en tres instituciones y en el Ministerio de Hacienda para sufragar gastos corrientes de la Administración.

Así se desprende de un análisis de las cifras tributarias del Gobierno durante el 2020, confirmadas por la oficina de prensa de la cartera de Hacienda a CRHoy.com.

El diseño de la Ley de Simplificación y Eficiencias Tributaria (Ley 8114) que regula el impuesto, le da al Gobierno de turno un amplio margen para administrar el jugoso tributo. Aunque el discurso oficial de las administraciones, ha sido que el impuesto a los combustibles es una mejora directa al mantenimiento de las vías y bienestar de los conductores, es un discurso parcialmente cierto, ya que el 51.4% termina en la Caja Única del Estado para utilizar en gasto corriente.

Según la liquidación del impuesto del 2020, solicitado por este medio, la distribución del tributo en destinos específicos fue de ¢178.554 millones, solamente el 48,6% de la recaudación.

Además del Conavi y las Municipalidades, ¢12.148 millones fueron a las arcas del Fondo de Financiamiento Forestal (Fonafifo), ¢3.701 millones al Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica y ¢2.503 millones a la Cruz Roja.

La ley 8114 también establece que un porcentaje de 0,1% de la recaudación es para “beneficios ambientales agropecuarios” administrados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), sin embargo el año anterior Hacienda no reportó ninguna transferencia desde este tributo.

El peso del impuesto encarece en un promedio de 35,4% en precio final que pagan los conductores en la compra de los combustibles. Actualmente en la gasolina súper, el impuesto es de 35,4% por cada litro, en la plus 91 de 34,9% y en el diésel de 25,1%, siendo el principal componente que infla el valor de los hidrocarburos, solo superado por el precio internacional del producto.

Un bloque de 18 diputados de diferentes fracciones encabezada por el Partido Restauración Nacional (PRN) impulsan una vía rápida para el proyecto de ley 22.252, que permitiría reducir el impuesto único a los combustibles en un 50% por un periodo de dos años, como una forma de abaratar el el costo de vida, generar reactivación económica y estimular la generación de empleo.

El principal opositor a la iniciativa es la administración Alvarado Quesada, que tanto en voz del presidente como del ministro de Hacienda han objetado la reducción, porque impactaría negativamente el mantenimiento de vías.

“Si a mí no me importara lo que sigue después de mi mandato está bien, denle. Pero eso es un problemón para el próximo Gobierno, lo deja interesantemente desfinanciado (…) yo lo podría aceptar pero el problema no lo voy a tener yo, el problema lo va a tener el otro gobierno porque va a perder el 50% de sus ingresos empezando su primer año” indicó Alvarado en declaraciones a la prensa el pasado 11 de agosto.

Sin embargo, la posición del mandatario es censurada por los legisladores de Restauración Nacional y la Unidad Social Cristiana, que aseguran que una rebaja en el precio de los combustibles generaría mayor poder adquisitivo en los personas y empresas, que se traduciría en mayor recaudación en otros impuestos, como por ejemplo IVA o renta de las personas jurídicas.

De aprobarse la ley, el precio de la gasolina super caería automáticamente de ¢751 el litro a ¢618; en el caso de la regular pasaría a costar ¢600 el litro mientras que el diésel ¢523. Esto quiere decir que llenar el tanque de un automóvil (36 litros) con gasolina súper, actualmente cuesta cerca de ¢27.000, con la rebaja pasaría a costar ¢22.200, cerca de cinco mil colones menos.

La reducción podría significar un faltante de al menos ¢216 mil millones (calculado con base en el ingreso del 2020) en las finanzas públicas, que tendría que solventar Hacienda con alguna fuente de financiamiento adicional.

Impuesto fácil de cobrar y en aumento

El Impuesto Único a los Combustibles es el quinto tributo que generó mayor recaudación en el país durante el 2020.

En primer lugar se ubicó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) con ¢1,02 billones; seguido del impuesto de Renta/Utilidades a empresas ¢903.844 millones; en tercer lugar el IVA recaudado en Aduanas ¢595.773 millones; también el impuesto de Renta/Utilidades a personas físicas (impuesto a salario) ¢568.091 millones y en quinto lugar el Impuesto Único a los Combustibles con ¢436.394 millones.

Estos cinco impuestos, junto con las transferencias no tributarias (4,7%); el tributo a las remesas al exterior (3,8%); el impuesto al consumo en Aduanas (2,8%); el arancel sobre importaciones (2,4%) y el Impuesto a la Propiedad de los Vehículos (marchamo 2,3%), recaudaron el 87,5% de todos los ingresos del Ministerio de Hacienda en 2020.

El panorama de recaudación del impuesto mejora para este 2021.

En los primeros seis meses del año, el Impuesto Único a los Combustibles recaudó ¢308.331, según un informe de la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria (STAP), lo que prevé un posible aumento en la recaudación respecto al año anterior, cerrando el año en cifras superiores a los recaudado en 2019 (¢552.016 millones) o 2018 (¢517.665 millones) previo a las restricciones de tránsito instauradas debido a la pandemia.